jueves, 23 de septiembre de 2010

Analisis: Food INC

Análisis: La industria de la comida


¿Qué decisión tomar?

En la mayoría de las etiquetas de los productos, presentes en los supermercados, se encuentran imágenes de granjas, cultivos o el campo y mensajes que comunican que son productos naturales al obtenerse de estos lugares. Sin embargo, como consumidores no conocemos la verdad. Actualmente encontramos una industria alimenticia de pollos que altera el proceso de crecimiento y desarrollo de estos animales, para satisfacer las grandes demandas de compañías de comidas rápidas como Mc Donalds entre otras. Una industria que cría pollos en 49 días bajo el supuesto de que “ayuda a toda la comunidad” y en búsqueda de un gran objetivo: hacer dinero más fácil.

En las granjas de pollos nunca se ve la luz del sol, y estos animales pasan prácticamente a oscuras todo el tiempo. En 7 semanas, esta industria de producción en masa, ha logrado obtener pollos de 7.7 libras, con huesos y órganos internos tan débiles, que muchos pollos solo pueden dar unos cuantos pasos porque no pueden sostener su propio peso. Y sin embargo, nos siguen vendiendo la idea, de que muchos de los productos existentes en el mercado, son criados en el campo y bajo condiciones naturales.

Y si continuamos analizando otros productos hasta detectar su fuente de origen, encontramos que la mayoría terminan en el mismo lugar: el maíz. Actualmente, el 30% de los campos de Estados Unidos son de maíz, cultivos con producción por debajo de sus costos, gracias al subsidio del gobierno y promoción de los granjeros. De igual forma, el 90% de los alimentos son elaborados con maíz porque resultan ser productos más económicos.

Lo preocupante en este punto, no es la cuestión de que muchos productos estén elaborados a base de maíz, sino que se ha convertido en una fuente tan primaria, que hasta algunos animales están siendo alimentados con este cereal como concentrado. Las gallinas, los cerdos, el ganado y hasta los peces como el salmón y la tilapia tienen una dieta pobre, que no solo es económica sino que permite que los animales engorden fácilmente.

Es tan contradictorio el mensaje que nos trasmite la industria alimenticia, que no solo anuncia que sus productos son naturales y provienen del campo, sino que se convirtieron en los causantes de graves problemas de salud: E.coli y salmonela. Y más aun, problemas de salud, que para las entidades protectoras de alimentos como la USDA son generados en mayor proporción por los criaderos de pollos, al aire libre, causante de la contaminación de alimentos por estas bacterias. Sin embargo, pruebas de microbiología de laboratorios indican que las granjas tienen en promedio 133 unidades de UFC (colonias formadoras de bacterias) mientras que las industrias tienen 3600 pasando por 40 baños de cloro. Finalmente, aunque las industrias sean más tecnificadas y desarrolladas respecto a la tecnología ¿Quiénes son la mayor fuente de contaminación?

En realidad, nadie piensa en el E.coli, en otras enfermedades como la diabetes tipo II y en la salud del mundo entero. En los datos estadísticos que indican que, 1 de cada 3 norteamericanos nacidos después del 2000 contraerá diabetes temprana (niños). Las decisiones están tomadas por las grandes industrias alimentarias, a quienes solo les interesa, obtener ganancias. Los consumidores han perdido su integridad y responsabilidad en el sistema alimenticio, debido a que nos encontramos ante una industria moderna que cosecha más rápido, más grande y más barato.

Y hago referencia a estos dos valores, como lo indica el documental, porque aunque los consumidores conocieran la verdad sobre la elaboración de los productos que consumen, sus fuentes de origen y demás, se enfrentarían ante una gran problemática: ¿Qué decisión tomar? En gran parte, porque muchos consumidores debido a sus ocupaciones o a falta de ingresos, buscan en las comidas rápidas un refugio de fácil acceso y economía (comida de un dólar) y otros porque al conocer la verdad, encontrarían que la mayoría de productos, tendrían las características anteriormente mencionadas y no sabrían que elegir: por temor a contraer bacterias que se originan en el proceso de fabricación o simplemente por contar con el conocimiento necesario para identificar que son productos que no alimentan y que no contienen las vitaminas, proteínas y minerales que necesita el cuerpo humano. Nos encontraríamos ante la problemática: de que lo que llamamos “alimentos saludables” como las proteínas y vegetales no son fuente de bienestar y salud. Por último, ¿Qué decisión tomaríamos cuando estuviéramos frente a las góndolas de un supermercado? Realmente ¿Cambiarían nuestros hábitos de consumo, al detectar que la mayoría de alimentos están elaborados de la misma forma? Decisiones difíciles de tomar, pero decisiones a las que nos enfrentamos frecuentemente de manera inconsciente.

Erika Monroy